Excursión al Bündner Herrschaft y al Prättigau

Ya hemos hecho más de una excursión al cantón de los Grisones o Graubünden, pero este fin de semana lo hicimos acompañados de unos amigos de esa región. El sábado lo dedicamos al Alp Spektakel en Seewis y su mercadillo de queso o Käsemarkt. Si hubiéramos madrugado un poquillo podríamos haber disfrutado del Alpzug (que es la bajada que hacen de las vacas, de los verdes prados que se irán llenando de nieve, a los establos donde estarán resguardadas en invierno), pero aún así se trata de un evento que vale la pena visitar.

Seewis es una pequeña población de 1.400 habitantes que pertenece al distrito administrativo de Prättigau-Davos y está a 937 m. sobre el nivel del mar.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAHabía nevado el viernes y como salió el sol la estampa era preciosa.

OLYMPUS DIGITAL CAMERALa entrada al Alp Spektakel costaba unos 10 CHF e incluía el autobús desde Grüsch y el tren de retorno con el Rhätische Bahn, una manzana, un descuento para comprar queso, otro para comprar salziz (salchicha de ternera), una gorra de publicidad y la posibilidad de degustar queso en los distintos stands de la feria.

OLYMPUS DIGITAL CAMERALa verdad es que probé tantos quesos al principio que cuando fui a comprar uno no me podía decidir, porque me gustaban todos. Menos mal que hice una foto a una de las casetas que más me gustaron donde compré dos quesos distintos.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAHabía confituras, mermeladas, setas, miel, queso, pan casero, salchichas y embutidos, obras de arte hechas con lana, con cuero, con madera, etc. En especial los embutidos y los quesos tenían un precio inferior al que podemos encontrar en el supermercado.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAPor la calle escuchábamos a la gente del Jodelclub cantando (jodeln: es un canto a la tirolesa).

OLYMPUS DIGITAL CAMERAEstuvimos comiendo Hörnli (pasta con carne a la boloñesa) y salchichas en la carpa, dando la sensación de estar en un Oktoberfest, por los trajes tradicionales, la música, pero en cambio el líquido más consumido no era la cerveza, sino el vino y el mosto de manzana (aunque la cerveza Calanda, que pertenece al grupo Heineken, está buena). Para quien quiera saber cómo se cocina la receta de Hörnli, en el blog de Fior di Frutta tenéis una versión en español.

Vimos como esquilaban las cabritas de Heidi y Pedro.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAEn general era una fiesta para los niños, ya que podían montar a caballo, ver los asnos, las llamas, las cabritas, etc.

Para cenar nuestros amigos nos cocinaron los riquísimos capuns. En el enlace tenéis la receta en inglés, pero la podéis consultar en alemán y en francés también. Los capuns consisten en una pasta parecida a los späzli (huevo y harina), relleno de bacon, salziz o Landjäger (otro tipo de salchichas ahumadas y curadas al aire) y cubierta por una hoja de acelga.

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El domingo nuestros amigos nos prepararon un brunch increíble (no me explico como no hice una foto a la mesa, creo que me fui directa al ataque). Té, café, zumo, yogur, uva, manzana, tabla de quesos (de nueces, fresco, Sbrinz, de montaña, etc), Landjäger, patés, Mostbröckli (carne seca), jamón ahumado, y lo mejor: sus mermeladas (de Holunder o sáuco, de pimientos, de Zwetschge o ciruela, etc).

Para deshacer tan copioso desayuno, nuestros amigos propusieron una ruta de casi 3 horas y 13 km. En Internet hay varias rutas alternativas a la que hicimos. Por ejemplo de Landquart a Fläsch (Wandersite), de Chur a Fläsch (Pdf de Chur Tourismus).

La ruta comienza en Igis.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAIgis fue una población independiente hasta diciembre de 2011, que pasaron a formar parte de la ciudad de Landquart.

Salimos de Igis por la Gandastrasse. En el recorrido nos acercamos hasta las faldas de la montaña, para ver la silueta del castillo Marschlins que no podemos visitar.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAEn la foto no podemos apreciar el castillo, porque hasta el mediodía estaba a la sombra, y luego quedaba a contraluz.

Pasamos por varias granjas (de cerdos), y vemos que muchas de ellas venden al Coop sus carnes, sus manzanas, sus peras, sus huevos de gallinas felices, etc.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAA nuestro lado se levantan numerosos nogales con números pintados en sus troncos. Nos cuentan que cada árbol pertenece a alguien que haya conseguido escalarlo, y puede coger sus nueces durante todo el año.

OLYMPUS DIGITAL CAMERALlegamos al río Landquart y a mano derecha, detrás del valle distinguimos apenas un pico nevado (y puede que sea la cima de una de las montañas que separan Suiza de Austria, quizás el Sulzfluh de 2.800m o el Schjenflue, de 2.670 m).

OLYMPUS DIGITAL CAMERASeguimos el recorrido y llegamos a comenzar la ruta del vino o Weinwanderweg siempre entre viñedos (hay carteles que explican el proceso, desde la poda de las cepas, su atado, la vendimia, el cuidado, etc).

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El primer pueblo que encontramos es Malans. Tiene un término municipal de 1.138 hectáreas, de las cuales 505 son bosque y 449 destinadas a viñedos y otros usos agrícolas.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAEn las fotos siempre destaca la iglesia de Malans, que es de 1469 y está protegida como patrimonio nacional.

OLYMPUS DIGITAL CAMERATambién vemos Haus zum Grünen Turm, que semeja mucho a un palacete.

A lo largo de la calle encontramos muchas vinotecas donde comprar o degustar un vino de la región.OLYMPUS DIGITAL CAMERA

El camino sigue por una pista forestal (es el único tramo que no está asfaltado, pero existe una ruta alternativa unos metros abajo).

Podemos ver unas ruinas de unos viejos castillos (Ruine Wynegg y Ruine Klingenhorn) a la derecha.

OLYMPUS DIGITAL CAMERASeguimos por la Jeninstrasse hasta llegar a Jenins.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAAquí es donde hacemos una parada para comer algo (son las 14h30). Elegimos el Gasthof zur Bündte, porque era el único que tenía una mesa libre en la terraza, pero habías dos restaurantes más con muy buena pinta (Gasthaus Rätia y Weinstube Alte Torkel).

La gastronomía de la región estaba reflejada en la carta: carne de caza (ciervo, jabalí), pizokel, castañas, vino y mosto, etc. Mientras la mayoría se decantó por las sopas o ensaladas mixtas, yo elegí una ensalada de otoño: lechuga, pera confitada, naranja, carne de jabalí curada y nueces, aliñado con un vinagre de frambuesa. No hay palabras para describir el sabor. Espero que la foto del plato ayude.

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Después de comer nos desviamos un poco de la ruta del vino, pasando por Rofels para acercarnos al pueblo de Heidi (Heidihof). En este enclave está el Museo de Johanna Spyri y una tienda de souvenirs.

OLYMPUS DIGITAL CAMERALa entrada al museo cuesta 3.90 CHF y la entrada a la cabaña de Heidi, son 7 CHF (la entrada combinada son 9,70 CHF).

Decidimos no subir a la cabaña de Heidi, ni pagar los tickets. Hay una cosa que se puede decir de los suizos, y es que no les gusta las aglomeraciones ni los lugares excesivamente turísticos (es una generalización libre basada en los suizos que conozco).

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A la vuelta compramos calabazas en los puestos tradicionales, que no están atendidos por nadie. Hay una hucha haciendo de caja, y nosotros dejamos el dinero justo de aquello que compramos. En esta ocasión sólo hay calabazas, otras veces vemos huevos, manzanas, miel, mermeladas caseras, etc… Con este ejemplo te puedes hacer una idea de lo honrados que son los suizos.

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Llegamos a la pequeña Maienfeld, de calles con portales, arcos, paredes pintadas, con cierto encanto arquitectónico.

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Tras recoger nuestras mochilas, regresamos a Zúrich, después de un fin de semana intenso.

6 comentarios sobre “Excursión al Bündner Herrschaft y al Prättigau

    1. Aquí son muy conscientes de la procedencia de los alimentos. No están de acuerdo con la producción en masa de animales, su hacinamiento, su explotación, su maltrato. Prefieren que las gallinas estén en espacios verdes y no apretujadas para tener los mejores huevos…y lo mismo con el resto de animales. Y en el supermercado tienes todas las opciones y tú eliges de qué lado quieres estar. Nuestras tortillas son de huevos de gallinas felices. A las patatas no se lo preguntamos…

  1. Precioso blog!!! Me imagino que Suiza, como Italia, tiene un lado mágico para los expatriados, sobretodo por el contacto con la naturaleza, Gracias por compartirlo, a ver qué nos depara el invierno 😉

    1. Tienes razón en lo del lado mágico…y Suiza tiene un cantón con la cultura, el carácter y el idioma italiano (aunque si le preguntas a los italianos, te dirán que no, que son suizos100%).
      Y para el invierno: chocolate, fondue, bufandas de colores y muchas excursiones a la montaña para ver el sol.
      Un saludo!

  2. […] Para los amantes del vino, Maienfeld, abrirá cada fin de semana una de sus bodegas: para degustar, comprar, o conocer más sobre sus caldos. Este evento se le conoce como Wii-kend (jugando con las palabras fin de semana y Wii, que es vino en dialecto suizo). Te recomiendo que aproveches la visita para ver un poco Malans y Jenins. […]

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