Recuerdos del extraño verano 2020 (tomando nota para el de 2021)

Ha sido un verano sin bajar a ver a mi familia ni a mis amistades, ni a las de Elche, ni a las de Sevilla. Pero no soy la única. Desde Navidades que no los abrazo. Aún así las tecnologías y redes sociales nos han tenido cerca: desde quedadas para tomar una cervecita en nuestros balcones o salones, pasando por fotos de los bebotes recién nacidos y retransmisiones wasaperas de sus nacimientos, muestras antológicas de ilustraciones o manualidades creativas que hacen sobris o las criaturas con sus progenitores en los meses de encierro, muy pocquitas comidas familiares, con esos arroces y sardinas a la brasa, fotos que me han mandado de playas casi desiertas.

Aquí en Suiza no es que me haya quedado encerrada en casa todos los días. Sí, he tomado precauciones: distancia, higiene, mascarilla, ir a terrazas o parques, quedar con grupos muy reducidos de gente, y claro, también ir al trabajo (he hecho muy poco teletrabajo). Pero creo que como casi todo mi entorno: no se trata de vivir con miedo, con ansiedad, pero sí de ser respetuosa con quiénes han perdido un ser querido, con quiénes están en la lista del grupo de riesgo y desde que nos incluyeron a las embarazadas en dicha lista, por puro instinto para cuidar a la pequeña baloncestista que mueve todo su cuerpo en mi pancita.

Recuerdo que en agosto os propuse algunos planes para hacer y aprovechar esos días calurosos que tuvimos. Ojalá hayáis podido vencer la morriña haciendo alguno de ellos. Yo misma disfruté de algunos. Tomad nota para el año que viene, que la primavera no os pille desprevenidos.

Casi como si estuviera en Portugal

Mis compis portugueses de trabajo me llevaron a desayunar cada vez que teníamos que trabajar en Schlieren a la Pastelaria Flor & Bela, en Engstringerstrasse. Un forma de cargar baterías increíble.

Puedes tomar si os apetece algo dulce Pastéis de nata, pastéis de Belém, torta de Viana, bolos de arroz, éclairs con vainilla, cornucópias (son unos conos con vainilla), bolos de massa folhada, palmiers, etc. Pero también si os va más lo salado: muchos tipos de pan, tostadas con jamón y queso o en su versión sandwich calentito, Pastéis de Chaves (un hojaldre con carne picada), pão con chouriço, además de embutidos y queso para comprar.

Disfrutando de la Italianità

En Lindenplatz, la cafetería CafféCioccolato lleva desde 1998 preparando helados y también dulces como aragostine, sfogiattelle, cannoli, cassatine, milhojas, cornetti y muchos más que no sé identificar, o aperitivos salados como arancini sicilianos, piadinas, Crêpes, etc.

Aperitivos “after-work”

En el barrio 5 de Zúrich existe el Kiosk Josefswiese que abre en verano los días que hace buen tiempo (de hecho terminan su temporada este 25 de octubre) aunque algunos días de invierno tienen algún evento preparado en su agenda. Tienen grill con salchichas, hamburguesas, falafel, etc y otros platos que cocinan allí mismo como hummus, baba ganoush (en la foto), varios tipos de quiche, a veces flammkuchen, etc.

Otro lugar en el barrio 10, en Wipkingen es disfrutar de la terracita es el Am Damm für Dich. En invierno no podéis disfrutar del solete, pero tenéis el interior como bar, con muchos cocktails, aperitivos, etc.

En verano una de las propuestas interesantes es que cada semana tienen un food truck distinto para proveer de la cena: en esta ocasión eran empanadas argentinas espectaculares, pero han tenido otros camiones que han cocinado hamburguesas, tacos, etc.

En el barrio 4 está el PopUp Bar del Kanzlei, con una terracita que permite las distancias necesarias en tiempo de pandemia.

Saliendo de la rutina del tupper para comer (o a cenar) con compas o con amigas

Yo soy de llevarme mi fiambrera con comida casera para mi “almuerzo” o comida del mediodía, pero a veces nos merecemos darnos un capricho con las personas con las que trabajamos para hablar de otros temas que no sean solo trabajo.

En Helvetiaplatz está el café Bank, que antiguamente fue un banco, y ahora es un lugar muy concurrido para desayunar (o para el brunch dominical) o para tomar el aperitivo de la tarde, pero también para comer o cenar. Tiene platos de hamburguesas, sopas, pitas, opciones veganas, etc.

sopa de lentejas al curry

En el barrio 4, también está este rico japonés especializado en Ramen. Se llama Ikoo. Tienes curries, sopas, ensaladas, tallarines, etc.

Hay quiénes opinan que están buenos, pero que hacen mejores Ramen en restaurantes como Miki (que es muy pequeñito, en el barrio 3, cerca de Lochergut), como Kokoro (barrio 4, tienen sushi, nigiris, Poké, bento-box) o Yume (cuyo aperitivo de berenjenas me parece espectacular y también hacen bento-box).

Cuando pienso en ramen, no puedo evitar acordarme de este sketch de Pantomima Full, sobre los “foodies“… ¿me estaré volviendo una?

  • “hoy tengo dia de ramen”

Cerca de Stauffacher está el coreano Bibim Shack conocido por sus platos de bibimbap, un arroz con verduras, hortalizas un poco salteadas o cocidas y carne o tofu, y una salsa de sésamo y pimiento picante rojo.

Dentro de Kaserneareal está el Summergarte, que solamente abre con buen tiempo.

Tienen hamburguesas, donburis (plato japonés de arroz con muchos más ingredientes por encima), salchichas y pescado en su parrilla.

Por tocar algo español, os recuerdo la existencia del Tapas&Friends, cerca de Idaplatz, en el barrio 3. Tenía tantísimo hambre que no hice fotos a todas las tapas (croquetas de jamón y de bacalao, solomillo, tomate con aguacate, papas bravas, etc), pero valió la pena nuestra última visita. El local es muy pequeño, vale la pena reservar. Tenían mamparas para separar las mesitas y poder mantener las distancias.

En la zona del lago del barrio de Seefeld, hay una esquinita llamada Riesbach, con un Restaurant Kiosk con vistas al lago. Se llama así porque antiguamente había un kiosco típico y se ha quedado con ese nombre.

pide de carne o de queso y espinacas acompañado de tsatziki

Una carta de entrantes de origen italiano, libanés o griego, con focaccias, pides, bulgur y también carne asada del grill.

Escapadas por trabajo

Un seminario, una comida con compañeros y un apéro con concierto en un lugar genial como Kammgarn en Schaffhausen. Se trata de un centro cultural en una vieja fábrica, a las orillas del Rín, con una sala para conciertos, otra para exposiciones, un restaurante, etc.

Una formación de dos días en Berna y comida tradicional suiza (foto de la carne de cerdo con las croquetas de patata y verduras y del postre de manzana frita rebozada con helado de vanilla) en Hotel Kreuz, terracita de verano en Turnhalle (un lugar de conciertos, fiestas, comida y cervecitas, foto de la terracita) y cena en el casco antiguo, en el café Aarbergerhof (comida internacional desde 1973: turca, griega, italiana, francesa, tailandesa, suiza, etc, foto del tajine de verduras).

También en Baden (aunque esta formación fue pre-pandemia, en invierno, en enero, pero me pareció un lugar al que querer volver). El seminario fue dentro del Hotel Blume Atrium, en la zona de los famosos baños populares que son parte de una exposición y de entrada gratuita. Este verano estuvieron cerrados por las obras y por el coronavirus. Creo que querían volver a abrir dichas instalaciones este otoño, al menos dos de ellos (son dos bañeras exteriores). Podéis seguir su blog en alemán.

Y bueno, por aquí cierto esta etapa melancólica y ahora me centraré en pensar en lo genial que es vivir el otoño en este país. Contadme cómo habéis llevado vosotros este veranito si queréis. Abrazos virtuales

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